miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Dedo.

A estas alturas empiezan a sorprender las actitudes antidemocráticas de algunos, que aún encima van de modernos, reformadores y salvadores.

Sin duda, es mucho más cómodo y conveniente para los que mandan, designar con su dedo a las personas que quieren que dirijan en los partidos, pero ese dedo que usan para encumbrar es el mismo que los señala como culpables de la desafección de los ciudadanos por la política y los políticos en general, y del partido que funcione así en particular.

En el momento político en el que estamos, mantener las formas, los fondos y las actitudes de lo peor de la vieja política es un suicidio, aunque sea a largo plazo.

Da pena ver, como algunos se ríen o desprecian a los pequeños o grandes partidos que tienen sus métodos democráticos de elección de cargos, que con sus problemas e inconvenientes, suponen un gran esfuerzo y desgaste para esas formaciones, pero que aún así, perseveran, porque saben que es el único camino.

Lo peor, es que TODOS saben cual es el camino correcto, pero mientras estén es su silla, no les importa.

También los afiliados de base somos culpables, por no hacer nada, por dejar pasar las cosas, por no protestar, y así nos va.