viernes, 11 de mayo de 2018

Frenar la iniciativa basada en los nuevos modelos de negocio

Las apps colaborativas están ayudando a solucionar los problemas económicos de muchos españoles.

El parado de larga duración y de más de 45 años que se gana la vida gracias a UBER, esa familia que completa sus ingresos con la ayuda de AirBnB, el joven que paga sus estudios con Cabify o muchos que viajan más barato gracias a BlaBlaCar son algunos ejemplos.

Por otro lado, estas aplicaciones están generando gran malestar en sectores que antes solo competían entre sí y que ahora pasan a tener una competencia, más rápida que ellos, más eficaz, más flexible, y adaptada a los tiempos que les está restando una parte del negocio.

Primero fue el colectivo de los taxistas, que lejos de reclamar mejoras y/o flexibilidad en las normas que los regulan para poder competir, exigen la eliminación de la competencia, o por lo menos su limitación, algo que ya han conseguido en parte y de momento:

El Congreso aprueba el decreto que blinda al taxi ante Uber y Cabify


Luego vinieron los hoteleros, un potente sector que ve amenazados sus ingresos por esas familias y empresas que empiezan en el negocio del alquiler vacacional, también van por el buen camino:

«Plan anti-Airbnb»: un 90% de pisos serán ilegales desde octubre



Este no es el camino, regular en exceso, frenar la iniciativa de negocio, poner puertas al campo, e intentar evitar lo inevitable solo retrasará y cabreará al ciudadano.

Interesante artículo en el que se habla también de empresas como DELIVEROO o JustEat